Hay muchas razones diferentes que pueden explicar esto. 


Debes saber que es normal despertarse durante la noche. Cuando dormimos, se repiten varios ciclos de sueño, y en cada uno de ellos hay una fase de sueño ligero que nos despierta brevemente, pero de la que generalmente no nos acordamos. 


Si te acuerdas, significa que ese despertar ha durado demasiado. Esto puede ser causado por: 

  • Necesidades fisiológicas, como ir al baño o a la cocina a beber agua. 
  • Ruidos u otros factores externos.
  • No tener la suficiente presión del sueño o un cerebro revolucionado e hiperactivo que nos impide permanecer dormidos.  


No siempre podemos actuar sobre las necesidades fisiológicas. Si te vuelves a dormir enseguida, no hay problema. Es molesto tener que levantarse a mitad de la noche, pero al menos tu sueño no se ve afectado por ello. 


Pero si tienes problemas para volver a conciliar el sueño, eso es otra historia. Significa que tu presión del sueño no es lo suficientemente fuerte. Esto puede deberse a hábitos diurnos o nocturnos que te están afectando sin saberlo. 


Para descubrir qué factores están perturbando tus noches, debes observar tu sueño y tus hábitos diarios. ¡Será así como podremos trabajar en ellos juntos!