Precisamente no tratando de ahuyentar los pensamientos que entran y salen de tu cabeza, y simplemente dándoles poca importancia :)


Cuanto más luches contra esos pensamientos, más fuertes y molestos se harán.


La meditación te enseña justamente a hacer lo contrario: a dejarlos en paz. Somos conscientes de que los pensamientos van a venir, pero no es el momento para luchar contra ellos: por lo que, así como entraron, los dejaremos ir.


Si te das cuenta de que ya no estás presente en tu meditación por haberte perdido en tus pensamientos, intenta volver al momento presente y reanuda la sesión. Quizás, al principio, tendrás que hacer eso más veces de lo que te gustaría, pero eso está bien. ¡La próxima serán menos, y así sucesivamente hasta que consigas escuchar toda una meditación del tirón!


Lo importante aquí es que te puedas tomar un momento para ti mismo/a y aprender a manejar mejor estos sentimientos practicando regularmente. Si hoy te estás dejando llevar demasiado por estos sentimientos, es un buen motivo para practicar. Después de todo, este es el objetivo de la meditación :)